De Guindos y su RoadTrip hacia el endeudamiento

De Guindos hace reverencia a la Reina de la deuda

De Guindos hace reverencia a la Reina de la deuda

En estos días nuestro ministro de Economía Luis De Guindos ha asistido a la cumbre del G20 que se ha celebrado en Australia, algo que ya en sí escapa a mi entendimiento ¿cómo siguen invitándonos a estos saraos? Me imagino al resto de asistentes viendo entrar a De Guindos en la sala y cuchicheando: “Mira! Por ahí va el expresidente de Lehman Brothers que ahora lleva la economía española” o gritándole bromas tipo “¿Se te ha curado ya la espalda después de tu reverencia a Lagarde?” seguidas de carcajadas generales. Pero bueno, no quiero hablar de su visita a la cumbre sino de su parada a la vuelta: Su roadtrip por Japón.

Nuestro ministro de Economía mostró su preocupación debido a que los bancos japoneses han sido los grandes ausentes en las últimas subastas de deuda soberana española. Desde la escalada de la prima de riesgo y de nuestro “no rescate” los bancos japoneses no se han interesado por nuestra deuda, ignorando las subastas de bonos incluso ahora que nuestra prima de riesgo está en un nivel aceptable y supuestamente el riesgo es menor.

Lo que me parece lamentable e incomprensible de este viaje, de alguna otra excursión y de la mayoría de las acciones del ministro De Guindos es que todos sus esfuerzos van dirigidos en una misma dirección: seguir endeudándonos. Todas sus acciones políticas e incluso infames modificaciones de nuestra constitución van dirigidas a recuperar la “confianza” de inversores extranjeros para que compren más deuda española. No parece que el ministro tenga un plan para recaudar o generar ingresos para poder devolver dichas deudas, sólo quiere que nos presten dinero barato. ¿Y qué pasa cuando vence esa deuda y toca devolver? Pues que pedimos más dinero. Prueba de ello es el crecimiento de la deuda del país que ha pasado de representar sobre el 40% del PIB en el 2007 a casi el 100% del PIB actualmente.

Deuda total y respecto al PIB

Deuda pública total y respecto al PIB

Yo creo que De Guindos podría aprovechar sus roadtrips para invitar a empresas japonesas a invertir en economía real de nuestro país. Podría visitar grandes empresas (y no sólo bancos que buscan beneficio en la especulación) para invitarles a utilizar nuestro país como base de producción en Europa, instalando aquí nuevas fábricas que generen empleo o aumentando la plantilla de las ya existentes. Se me ocurre que podrían ceder temporalmente o alquilar esos bloques de oficinas que el SAREB tiene vacíos para basar empresas japonesas. Creo que podría vender nuestro valioso capital humano, nuestros avances en medicina y ciencia para que empresas tecnológicas japonesas se decidan a invertir en investigaciones realizadas en nuestro país y así evitar la constante fuga de cerebros que sufrimos sin caer en la desfachatez que cometió Rajoy en el mismo país al vendernos como “mano de obra barata y flexible”.

Por otro lado se me ocurre que se podría llevar en su viajecito a su compañero el ministro de Hacienda, el señor Montoro, para que se reuniera con su homólogo en Japón y planearan cómo luchar conjuntamente contra los paraísos fiscales y la evasión de impuestos. Podría, del mismo modo, hablar con las empresas japonesas que tienen filiales en España pero que actúan como “comerciales” de sus filiales en Irlanda para que tributaran más en nuestro país en vez de aprovechar las ventajas fiscales de dicho país.

Pero no es así. Todas las acciones de este Gobierno van encauzadas a recobrar la confianza de quien nos presta dinero pero no parecen tener en cuenta medidas y acuerdos con otros países y empresas que pudieran reactivar eficazmente nuestra economía, y cuando hablo de economía me refiero a la economía real, a la que produce, a la que crea empleo y la que genera ingresos al estado mediante impuestos. No me refiero a la economía financiera y especulativa que rodea a la banca, a los bonos, a la prima de riesgo y a la deuda.

Para acabar me voy a permitir el lujo de contaros una anécdota personal. Un par de años antes de que estallara la burbuja inmobiliaria y nuestra crisis financiera yo tuve la suerte de vivir, gracias a una beca, unos cinco meses en Japón. Allí asistía a una clase sobre cultura japonesa en la que se turnaban diferentes profesores para explicarnos diferentes aspectos. El día que tocaba Economía Japonesa (el que más disfruté) el profesor nos explicó la burbuja inmobiliaria y de precio de suelo que Japón sufrió hace 20 años y de la cual todavía hoy sufren sus consecuencias. Cuando acabó de explicar su burbuja terminó la intervención diciendo algo así como: “y esto es lo que le va a pasar a países que están siguiendo estos mismos pasos, como es el caso de España”…¡Zas! ¡Me quedé a cuadros! Un profesor de una pequeña universidad de Japón me estaba explicando que mi país iba a entrar en una espiral de crisis provocada por el estallido de una burbuja especulativa basada en el ladrillo. Yo ya había leído cosas sobre el posible estallido de la burbuja, sobretodo de esos economistas a los que los medios no les hacían eco, pero me sorprendió en ese momento, y mucho más cuando estalló la burbuja, que un profesor nipón fuera capaz de predecir lo que nuestros gobiernos, políticos, economistas y tertulianos varios no fueron capaces o no quisieron ver ni predecir.

Ese creo que es el factor clave de que la banca japonesa no quiera comprar nuestra deuda: la experiencia. El país nipón sabe de sobra que para salir de una crisis de esas características hace falta mucho más que endeudarse y endeudarse. Los japoneses saben que se necesitan políticas de inversión real y no especulativa. Se necesita reactivar la economía y el consumo interno y no machacarlo con impuestos como el IVA o congelaciones salariales. En resumen, los japoneses saben que las políticas económicas de nuestro actual Gobierno van por muy mal camino y que no servirán para salir de esta crisis, no reactivaran la economía y que sólo conseguirán hundirnos en una espiral de deuda sin fin y por lo tanto no ven atractivo comprar nuestra deuda por muy baja que sea la prima de riesgo o muy alta que sea la autoestima del ministro De Guindos.

no-debemos-no-pagamos

Como me gusta acabar con un “¿qué hacemos?” lo único que os puedo pedir es que nos unamos para luchar contra ese endeudamiento que sufrimos y que nosotros no hemos provocado. ¿Cómo lo hacemos? pues únete o forma tu mismo un grupo de auditoría ciudadana de la deuda y audita a tu país, ciudad, comunidad o ayuntamiento para decidir entre todos qué parte de esa espiral de deuda no nos corresponde pagar a nosotros, para declarar qué deuda es ilegítima. Aquí os dejo la web de la Plataforma de la Auditoria Ciudadana de la Deuda donde podréis encontrar mucha información sobre cómo hacerlo, apoyarlo o difundirlo.

Si os quedan más ganas de leer sobre primas de riesgo y endeudamiento (y no estáis hartos ya de mi) os invito a leer este otro artículo que escribí hace unos meses: La Prima de Riesgo baja pero la deuda no para de crecer.

抱擁 (Un abrazo en japones)

El Economista Cabreado 

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Acerca de Economista Cabreado
Cabreado de que la economía no funcione en favor del hombre sino en su contra! Cabreado de que la controlen unos pocos y ellos nos controlen a nosotros!

4 Responses to De Guindos y su RoadTrip hacia el endeudamiento

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  2. Bien claro, y bien directo.
    Algo falla en una supuesta “ciencia” independiente cuyos más influyentes altavoces no son capaces de anticipar hecatombes sociales como la actual.
    Se me escapa cómo son capaces de controlar a las masas. Cómo son capaces de aplicar las mismas medidas que en Grecia y que la gente no ve que provocarán las mismas consecuencias que en Grecia.
    Economía REAL. Qué bien suena eso!

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  3. dani...él says:

    Los impuestos los cobra el estado y cada uno se las apaña en la forma de pagarlos. Esa es la filosofía que no es ninguna invención del ministro actual de economía, sino que parece heredarse durante muchas generaciones.
    Entender y desarrollar un estado sinérgico con las actividades productivas de las personas sería más lógico y beneficioso para ambas partes, pero para ello es necesario iniciar una transición de verdad.

    Saludos

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