Crowdfunding, Blablacar y otros enemigos a batir de los lobbys

El consumo colaborativo no para de crecer

El consumo colaborativo no para de crecer

En los últimos años hemos visto florecer y expandirse diferentes modos de consumo y organización colaborativo y cooperativo, así como distintas maneras de usar nuestro dinero. Diferentes vías que nos permiten apartarnos del mercantilizado camino del consumo capitalista dominado por unos pocos: los grupos de consumo, bancos de tiempo, trueque, monedas locales, plataformas y asociaciones que fomentan el uso compartido de objetos y servicios, o mecanismos de autofinanciación, como es el caso del crowdfunding. Estos ejemplos son algunas de las opciones en continuo crecimiento.

Aunque por una parte la expansión de muchas de estas iniciativas ha sido impulsada por la necesidad provocada por esta crisis/estafa en la que estamos inmersos, la elección de muchos de nosotros no es un cuestión de ahorro sino de que creemos que otro tipo de consumo es posible. Prueba de ello es que algunas de estas opciones no son siempre las más baratas, pero sí que son las más solidarias, cercanas, participativas, respetuosas con el medio ambiente, etc. Este tipo de consumo facilita la reutilización de las cosas, el uso compartido, el optimizar el uso de los bienes y los recursos, escapando al incontrolado consumo al que estamos acostumbrados.

Hasta hace bien poco todas estas opciones eran para “perroflautas”, hippies y grupos minoritarios a los que las grandes empresas no les prestaban la menor atención, pero hay varias señales que indican que la cosa está creciendo, que la conciencia en el consumo está cambiando entre muchos de nosotros y que grupos no tan minoritarios están descubriendo que otra manera de gastar tu dinero y de colaborar con tu entorno y con la economía que nos rodea es posible.

Prueba de ello, a parte de la expansión de estas alternativas, es que las grandes empresas, los lobbys, los que mueven los hilos de las marionetas que se sientan en nuestro Gobierno, están empezando a ponerse nerviosos y comienzan a dedicar sus esfuerzos a legislar, acotar e intentar eliminar o absorber toda alternativa que les quite un trozo de su oligopolizado pastel. Lo explico con un par de ejemplos recientes.

crowdfundingcolaboRegularización del Crowdfunding: “¿Cómo? ¿que hay gente prestándose dinero unos a otros sin que nosotros pillemos cacho? ¡Llama a los PPeleles esos y diles que lo frenen ya mismo!”. Así me imagino yo la conversación del lobby de banqueros cuando se reunieron y uno de ellos explicó que el crowdfunding está cogiendo fuerza entre los ciudadanos que quieren buscar financiación para sus proyectos y no quieren pasar por el aro de la usurera banca tradicional, la cual ha perdido todo el respeto por parte de los ciudadanos al ser la principal causa de esta crisis/estafa. En cuanto estas iniciativas han tomado forma, el Gobierno se ha apresurado a legislar, controlar y limitar sus posibilidades, así como marcar las sanciones que recibirán los que no cumplan sus normas. Me temo que dentro de poco oiremos la primera multa a un proyecto o plataforma de crowdfunding, saldrá en todos los medios y se usará como aviso: “¿Ves lo que te puede pasar? mejor pídele un préstamo a tu banco de toda la vida” será el mensaje entrelineas. Espero que no nos dejemos engañar y sigamos apoyando este tipo de autofinanciación. Si no tienes claro cómo funciona el crowdfunding puedes leer este otro artículo que escribí hace tiempo.

Federación de autobuses contra BlaBlaCar: esta es la más reciente de todas. Fenebus, la asociación de empresas de autobuses ha denunciado al conocido portal de viajes compartidos. Para quien no conozca BlaBlaCar os resumo que es un portal que pone en contacto a personas que buscan realizar un trayecto con otras que van a realizar ese mismo viaje y que tienen sitios vacíos en su coche, de manera que pueden compartir los gastos. Hasta hace poco eso de compartir coche era para autoestopistas locos, pero la búsqueda del ahorro económico y en muchos casos el ahorro también energético y ambiental que supone compartir coche ha llevado a este portal a ser una de las opciones principales a la hora de buscar transporte. Tanto que el lobby del transporte ha empezado a meter mano, veremos cómo acaba esto, pero me huelo una regulación, impuesto o prohibición.

Podría seguir contando ejemplos de cómo los diferentes lobbys presionan y legislan a su gusto para quitarse de en medio las alternativas a sus oligopolios de mercado. Como por ejemplo la regularización y prohibición de autoproducir energía solar si no pagas impuestos (pagar por aprovechar el sol ¿estamos locos?), podría hablar de las gigantescas multas que se impusieron a pequeños ayuntamientos por ofrecer Internet gratis a sus ciudadanos después de las quejas de las compañías telefónicas, las trabas e intentos de regular el alquiler e intercambio de residencias vacacionales entre particulares debido a las presiones de las empresas hoteleras, pero creo que ha quedado claro lo que pretendo explicar.

También estos grupos empresariales presionan al Gobierno para que ignore la petición de varios colectivos, como la de las asociaciones de Comercio Justo, para que las compras por parte del sector público contemplen criterios de compra éticos o la paralización hace sólo unos días de una petición para que los hospitales y colegios públicos compren productos alimenticios locales

¿Qué será lo próximo? ¿regular los grupos de consumo con la excusa de que no pasan controles sanitarios?. Puede que se les ocurra que los bancos de tiempo paguen impuestos cada vez que colabores con una hora de tu trabajo, puede que se inventen un impuesto de transmisiones patrimoniales si el trueque sigue creciendo o un impuesto a las monedas locales… casi mejor me callo que no quiero dar ideas a nadie.

EcoColaborativa

El ¿Qué hacemos? está bastante claro: debemos seguir apoyando este tipo de alternativas de consumo que nos ofrecen una independencia cada vez mayor del sistema capitalista en el que estamos inmersos, necesitamos respuestas y acciones que nos permitan encontrar un consumo más local, colaborativo y respetuoso con el medio ambiente.

Si todavía no formáis parte de alguna de esas opciones y estáis cansados de sentiros manipulados, os invito a cambiar vuestros hábitos de consumo y probar algunas de las opciones que,como he comentado, están en continuo crecimiento muy cerca de vosotros.

Os dejo un buen listado de opciones que cayó en mis manos hace tiempo, puede que esté algo desactualizado pero os servirá para empezar y un link a la web consumocolaborativo.com en la que podréis encontrar una infinidad de alternativas.

Para acabar quiero felicitar a todos los que ya formáis parte de alguna de esas alternativas, a todos lo que estáis concienciados de que el consumo es algo más que el simple hecho de gastar dinero y usáis vuestra compra como un acto político y ético, a los que rehusáis la cultura del “comprar, tirar, comprar” para avanzar hacía un consumo consciente y responsable, porque si esas empresas se están molestando en intentar pararos es porque lo estáis haciendo muy bien. ¡Enhorabuena!

Un colaborativo abrazo sin regular.

El Economista Cabreado.

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Acerca de Economista Cabreado
Cabreado de que la economía no funcione en favor del hombre sino en su contra! Cabreado de que la controlen unos pocos y ellos nos controlen a nosotros!

4 Responses to Crowdfunding, Blablacar y otros enemigos a batir de los lobbys

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  2. Son alternativas muy buenas, muchas gracias a todos por hacer esto posible. Un inciso. El intercambio de servicios se hace con dinero, así que también es capitalista. Un saludo 😉

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  3. dani...él says:

    La ley de tributación de donaciones de hace muchísimos años podría estar actuando contra las prácticas de préstamo entre personas individuales. Solamente falta aplicar su ejecución a rajatabla que, por suerte, jamás se ha hecho.

    Saludos

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  4. Pingback: REMAcomputing

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